El trabajo de diseñar y programar ocupa una parte pequeña del calendario. Lo que marca la fecha son los textos que faltan, las fotos que no existen y las decisiones que nadie toma.
La respuesta honesta incomoda un poco: la web tarda lo que tardes tú.
No es una excusa. En un proyecto normal, el trabajo de diseñar y programar ocupa una parte pequeña del calendario. Lo que marca la fecha son las esperas.

Cuánto se tarda
Con los contenidos listos: una web sencilla, tres o cuatro semanas. Una más completa, seis u ocho. Una tienda, dos o tres meses.
La letra pequeña: casi nunca están los contenidos listos. Lo normal es que ese plazo se duplique.
Dónde se pierde el tiempo
Esperando los textos. Es el motivo número uno, con diferencia. «Los textos los mando yo», con toda la buena intención, y pasan tres semanas con el resto hecho. No es falta de ganas: escribir sobre lo tuyo es difícil precisamente porque lo tienes tan interiorizado que no sabes qué contar.
Esperando las fotos. Que no existen, que están en el móvil de alguien, o que son malas. Una sesión decente se organiza con dos semanas de antelación, y no se organiza sola.
Decisiones que no se toman. «Ya te diré si ponemos tienda». Cada decisión aplazada bloquea todo lo que va detrás.
Las vueltas sin fin. Cambiar es normal. Cambiar lo mismo cinco veces en direcciones distintas no es diseñar: es no haber decidido.
Qué puedes hacer para que vaya rápido
- Reúne lo que ya tienes antes de la primera reunión, aunque esté desordenado.
- Escribe qué quieres que pase, no cómo quieres que sea. «Que pidan cita sin llamar» vale más que «que sea moderna».
- Nombra a una persona que decida. Si hay que consultar a tres, cada respuesta tarda una semana.
- Reserva tus horas. Una web tuya te va a llevar entre cinco y quince horas. Si no las reservas, salen de donde no hay.
Un plazo honesto tiene dos partes: lo que tarda quien la hace y lo que tardas tú. La segunda suele ser la más larga, y es la única que controlas del todo.
Y si además quieres una idea de la cifra, ahí están los tres escalones y lo que de verdad mueve el precio. Si tienes una fecha en la cabeza —una feria, una temporada—, dilo desde el principio y se trabaja hacia atrás desde ahí.